Archivo de la categoría: Red Warlock Poems

Red Warlock Poems, VII.

Qué tendrá el ser humano,

que sólo el “Ser”

ya es puro caos.

 

Somos vorágines de ideas

y mantener la cordura

a veces es imposible.

¿Y si no quiero cordura?

Locura es la cura.

 

Enloquecer es liberarse.

Ebrios, enloquecemos.

Te libero de tus sogas

enredadas,

por el tiempo

y la moral.

 

Y volamos.

 

Que volar es bailar,

y soñar también.

Pero los rectos temen

la libertad.

 

Ellos se lo pierden.

 

Que la moral

sólo es costumbre

y no por ser vieja,

es buena.

 

Que la cordura

me suena a cuerda,

y las cuerdas,

a  ataduras.

 

La cordura me encadena,

y no nací para ser esclavo.

La locura es buena,

y enloqueceré

hasta liberarnos.

 

Que lo insano para muchos

es el bien para otros tantos.


Red Warlock Poems, VI.

Una sensación reina en mi cerebro.

Quiero estar siempre en la carretera.

 

Yo reino sobre nada,

y la nada es mi reino,

quiero viajar a ninguna parte,

y a la vez, a todos lados.

 

No tengo hogar

ni corazón,

y aunque no crea en el destino,

el destino es una excusa

para volver al camino.

 

Volar.

 

Infinitas carreteras.

Lluvia, sol, calor, frío,

y ver la vida de las gentes

pasar fugaz por mi ventanilla.

 

¿Qué son los viajes, sino pequeñas huidas?

 

Viajar por viajar,

qué mayor libertad.

 

Quiero escapar para siempre

y refugiarme en la carretera.

 

Montañas. Nubes.

Eternos campos de trigo.

Huimos como criminales,

del tiempo y su látigo.

 

Piénsalo. Tú y yo.

Recorriendo el mundo.

Sin sentido.

 

Que sólo soy un vagabundo

que se refugia en el camino.


Red Warlock Poems, V.

Siempre he sido un cobarde
para invitarte a bailar.
-¿Y si digo que no?
-Puedo bailar con la soledad.

No me importa bailar solo,
con mi estampa risueña,
que ensimismada en su caos,
es vigilada por tus ojos.

Que yo bailo con los dientes, y desnudo con la mente.
Y al revés.

¿Y si aceptas mi baile?
Caes en mis manos.
¿Me concedes esta victoria?
Y la batalla se avecina.

Círculos viciosos.
Golpeamos el suelo.
Y tu pelo es el mar
donde se enreda mi barco.

Soy un torpe, y un lunático.
El único marinero de mi barco.
Un vagabundo,
perdido,
que se refugia en las primeras piernas que ve.

Que las manos me lleven a tus faldas,
y las palabras a tu corazón,
que hogar es donde está el corazón,
y con razón, estoy perdido.

Condúceme con tus pistas,
despístame con reproches.

Que los vestidos alegran mis días, y los desvestidos, mis noches.


Red Warlock Poems, IV.

Como un brote de hierba,

busco mecerme

en el Sol.

El Sol cura las heridas

y esculpe las pieles.

Como una flor en primavera,

persigo el Sol con la mirada,

la cara empapada

de energía solar.

Bañando nuestros cuerpos

desnudos en la luz.

Arropados por su calor,

dóciles y sumisos.

El Sol es culpable de la ceniza

y las flores.

Que emergen del polvo,

como pequeños y espléndidos soles.

Juega con nosotros,

regala vida, sentencia a muerte.

Nos contempla impasible,

omnipotente,

inerte.

Una maquinaria perfecta,

que separa luz y oscuridad.

Mi Dios es el Sol,

no creo en nada más.


Red Warlock Poems, III.

Respiro el humo.

Pienso en tu pecho,

hinchándose como el de una paloma.

En el sudor que emana de

tu espalda.

En tus caderas.

 

Eres mía,

sólo mía.

 

Tus pechos, firmes, majestuosos,

como dos manzanas maduras pendiendo del árbol,

listas para ser recolectadas por unas manos trabajadoras,

que únicamente desean llegar a su hogar. Pero

yo no tengo hogar,

así que mi deseo se limita a la recolección del fruto.

 

Después de tomar tu calor, desapareceré.

Iré allí adonde no puedas encontrarme,

pero da igual,

no me buscarás.

 

No eres mía,

eres libre.


Red Warlock Poems, II

Qué tendrá el invierno,

que me adormece,

y meciéndome en mi suerte

me ahogo.

 

Suerte.

 

Qué tendrá la suerte,

que nos abandona.

La suerte me abandonó a mi suerte,

pero sé fuerte,

todo mejora.

 

¿Qué tiene la muerte,

que me obsesiona?


Red Warlock Poems

Uno:

Los brotes surgen de la tierra,

pequeños, pero majestuosos

pedazos de vida

de extraordinarios poderes,

reciben vida, y a cambio,

te regalan alas.

Volar, lejos de aquí,

de dondequiera que estés,

huir un rato, o una eternidad,

un segundo, o un siglo,

un minuto, o una vida

quiero volar, lejos de aquí.