Archivo de la categoría: Manual de Escritura

Manual de Escritura – 1: Alter-ego

“Paula es lo que muchos considerarían  la hija perfecta. La niña de papá. Bueno, y de mamá.

Siempre ha sido perfecta en todo. Estudiante modélica, primera de su promoción, tiene nosecuántas medallas de natación, es voluntaria en una protectora de animales, dona sangre mazo de veces al año, nunca lleva una mota de polvo en la ropa… yo qué sé, es todo obstinación. ¡Estuvo ocho meses detrás mía persiguiéndome día y noche para que empezase a reciclar! ¡con veinticinco años! Y mira que yo me negué… pero es que Paula nunca discute, nunca impone su opinión. Simplemente me dijo: “Tío, eres un desastre, pero en casa vamos a reciclar”, pero no me lo dijo amenazándome, ni enfadada, ni nada. Ni siquiera trató de convencerme o de imponerme su opinión. Íbamos a reciclar y punto. Lo hizo todo ella: Compró un cubo de basura con compartimentos separados, puso letreros de dónde iba cada cosa y tal, y nada. Al final acabé acostumbrándome. Pero bueno, ¿por dónde iba? Ah, sí, Paula. Paula es un bicho raro. Es demasiado buena, no sé. No sé cómo no se la comen, de lo pava que es. Supongo que es tan buena que no despierta ninguna maldad. Siempre te pregunta cómo estás, y tiene tiempo para escuchar tus movidas, o para hacerte un favor, o lo que sea. (Silencio)

Tampoco sale mucho de fiesta. Y cuando sale, es de lo más formal. Intenta liarla para que beba o se drogue y te dirá que no lo necesita, que no puede perder el tiempo en resacas.

No sé, me estoy quejando por vicio, porque compartir piso con ella está bien… quizá demasiado bien. Bah. Estoy convencido de que un día se volverá loca con tanto orden y acabará matando a alguien, rollo Bowling for Columbine. O igual es simple envidia. Yo soy un desastre y ella lo tiene todo clarísimo siempre. Lo odio.”

 

                                                               Fargo Bel, sobre Paula Cole.

 

 

 

“¿Fargo? Fargo es un idiota. Un pusilánime. Un caos de persona. Fargo es el Rey Midas a la inversa. Rompe toooodo lo que toca. Si entras en su habitación, es probable que te den arcadas. Aunque por lo menos no extiende el caos al resto de la casa, porque o está fuera, o está en su cuarto. Esa es otra, se pasa el día metido en su habitación, y cuando sale, es para hacer el tonto. Se pasa el día rodeado de imbéciles que supuran mediocridad por todos y cada uno de sus agujeros, y eso no le hace ningún bien. Es como tener un hijo asperger que además no se deja ayudar. Creo que si aún vivimos juntos es porque nadie cocina como él. Bueno, y porque aunque el noventa por ciento de las veces se porte como un gilipollas, es un gilipollas que te dice las cosas tal y como son. Si salgo con un gilipollas, él es el primero en hacérmelo ver, aunque él sea igual. No sé, cuando empezamos a vivir juntos pensé que uno de los dos iba a irse a otra casa a los dos días, pero supongo que compartimos buenos momentos cuando está sobrio. Porque esa es otra, no se aguanta ni a sí mismo, pero también es cierto que he aprendido mucho a su lado: Fargo es ese punto de maldad al que todo el mundo debería estar acostumbrado.”

 

Paula Cole, sobre Fargo Bel.

Anuncios