Archivo mensual: febrero 2018

Una puñalada entre la nuez y las clavículas

Tengo tanto, tanto,

tanto amor que darle a alguien

que no existe,

que se me está poniendo malo:

se transforma en dolor

y se me anuda dentro del pecho,

justo encima de las clavículas

y debajo de la nuez.

Una puñalada justo ahí

no me dolería ni la mitad

de lo que me duele darme cuenta

del paso de los días

que pierdo

sin notarlo

cada vez

que intento

poner algo en marcha,

y, aunque me siento florecer

todo es una ilusión estúpida

porque florecer es

en realidad

el primer paso para marchitarse

y si tuviera pétalos, serían negros

incluso en su máximo esplendor,

tendría espinas como estambres

(y al revés, porque mis defensas son endebles)

mi pistilo tendría dientes,

para morder a todo aquel que intentase medrar en mi ser,

y mi olor sería agrio, como si estuviera en salmuera,

 

y me dolería tanto como el amor que no gasto

tanto que una puñalada

justo entre la nuez y las clavículas

no me dolería tanto.

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