Archivo mensual: diciembre 2014

Nota de despedida

Nunca la conocí, y eso es lo más extraño de todo. Al menos, no en persona. Conocer a alguien virtualmente es algo que no sé si está considerado todavía como el inicio de una relación interpersonal real. No sé en qué punto está la humanidad para considerar real algo cuando aún es digital, pero ese no es el tema.

Empezamos a hablar un día de otoño como otro cualquiera; ella, aburrida haciendo el gilipollas en el ordenador, y yo igual, vaya. Teníamos una amiga en común, pero los tres vivíamos muy lejos del resto como para quedar juntos y hacer una presentación en condiciones, a la antigua, como Dios manda.

Era un par de años más pequeña que yo, en las fotos parecía bajita, y era muy guapa. Era perfecta, en el peor de los sentidos: Inteligente, simpática, con una voz preciosa, y además,  bailaba. No sé bailar, y la gente que baila, me pierde.

Un par de meses después, durante las vacaciones de navidad, un par de amigos y yo habíamos planeado un viaje a su ciudad, para ver a más gente, y de paso huir cuatro o cinco días de casa y pasarlo bien. Cuando se lo conté se puso muy contenta e insistió en que teníamos que vernos, que tenía muchísimas ganas de que nos conociéramos de una vez. Yo estaba atacado, no esperaba una reacción así, pero estaba feliz. Nos pasamos todo el viaje de ida hablando, y me enseñó una canción que me encantó. Era como un niño pequeño la mañana de navidad, justo antes de abrir los regalos.

Nunca nos conocimos. Yo pasé cuatro días perdido entre callejones, paseos nocturnos y gente desconocida bailando en cuartos oscuros. Ella, fuera de la ciudad, con su familia en nosedónde. Se disculpó un millón de veces y dijo que volvería antes de que yo me fuera, pero al final, no pudo. Cosas de críos.

Hace algunos meses, me escribió mi amiga. “Tío, ésta se mató el otro día con la moto”. Y claro, qué coño tenía que hacer yo. ¿Qué se supone que tenía que sentir? No la conocía, no en persona. Si no hubiese tenido un nexo con la realidad, podría haber sido incluso un sueño. Una alucinación. Un perfil falso de chica mona de los que salen en Catfish. No sé. ¿Cómo habría sido todo si nos hubiésemos visto, simplemente, una o dos veces?

Pongamos que escribo esto a modo de duelo por la pérdida de alguien, que un día casi llegué a conocer.