Archivo mensual: octubre 2014

Delirios nocturnos.

¿Por qué sigo fumando a estas horas? ¿Por qué soy incapaz de vaciar el cenicero aunque esté hasta arriba de colillas apestosas? ¿Por qué soy incapaz de irme a dormir a una hora razonable aunque anochezca a las siete de la tarde? ¿Por qué por las mañanas soy incapaz de oír un despertador? ¿Por qué no puedo escapar de las garras de la cama hasta que ya no son horas de hacer nada? Supongo que todo eso es explicable por el hecho de que soy capaz de abrir una botella de vino a estas horas. O porque soy incapaz de dormir cuando quiero. No lo sé. ¿Por qué cuando queremos echar un polvo o que nos abracen, no hay nadie? ¿Y por qué cuando podemos follar no tenemos tantas ganas como en el momento que provocó que buscásemos alguien con quien hacerlo? Bueno, las ganas siempre están ahí, pero unas veces hay más, y otras menos. ¿Por qué nos enganchamos a sustancias y/o personas? ¿Por qué somos dependientes? Porque no os engañéis, todos y todas dependemos de algo. ¿Qué es bueno y qué es malo? “Esto es bueno”. “Esto es malo”. No. Las cosas no son “buenas” o “malas” porque lo diga vuestra familia, vuestra vecina cotilla, o el Papa. Los actos tienen consecuencias, y éstas pueden ser útiles, o dañinas. O simplemente pueden ser inocuas, inofensivas, neutras. Como prefiráis decirlo. El bien y el mal son conceptos creados desde la debilidad y el miedo. Y esto tampoco es malo, ni bueno. Es HUMANO, y a veces se nos olvida que vivir no es tan fácil como en las películas.

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Astrofísica para seres humanos.

¿Recordáis aquel tiempo en el que erais normales? Yo tampoco. Desde que tengo conciencia, había pensado que las personas podían ser catalogadas según sus gustos, su personalidad, o sus comportamientos. Después empecé la universidad y me di cuenta de que aquello era una gilipollez.

Cada persona es una galaxia. Hay galaxias de todas las formas y tamaños, aunque por lo general, las galaxias crecen con el paso del tiempo. Tenemos una estrella interior, a cuyo alrededor, giran planetas: nuestras ilusiones, nuestros rasgos y otras muchas cosas. Los planetas pueden tener satélites, naturales, o creados por nosotros mismos, que también orbitan a su alrededor. Tenemos campos de asteroides llenos de traumas por los que es imposible transitar y hermosos cometas llenos de pasión, que si se acercan demasiado a un planeta, pueden dañarlo, o incluso destruirlo, barriendo su existencia del sistema. ¿Qué pasaría entonces? Donde había un gigantesco planeta, ahora sólo hay cenizas, pedazos que han sobrevivido a la desintegración más violenta, pero nada que ver con la gran semiesfera que existió previamente.

También existen elementos más allá de la galaxia: de hecho, en el universo existen millones de galaxias, y miles de meteoritos de realidad, que pueden causar estragos si los planetas no tienen las defensas adecuadas. ¿Sabéis qué es lo más peligroso de todo esto? Cuando dos galaxias se acercan demasiado. Cuando una galaxia entra en contacto con otra, los campos gravitatorios de sus planetas se unen, y comienzan a danzar unos alrededor de otros; los pequeños comienzan a orbitar en torno a los más grandes, y si se sincronizan bien, todo funciona como un reloj de maquinaria suiza. Sin embargo, si algún asteroide u otro elemento como un satélite de una de las dos galaxias, provoca un desequilibrio en los movimientos de los cuerpos, la nueva mega galaxia debe luchar por reorganizarse, y si no se consigue, el choque interplanetario provoca explosiones de gran potencia que pueden destruir casi completamente una o ambas galaxias.

Pero hablemos de la estrella de una galaxia. La estrella es el epicentro de la galaxia, aunque las galaxias, muchas veces, desconozcan u omitan su existencia. Las estrellas son el núcleo, vida y muerte. Si un planeta se acerca demasiado a la estrella, puede sufrir daños o incluso ser eliminado, pero si dos estrellas chocan, puede tener lugar la más hermosa de las creaciones, o la más mortal de las explosiones, y por eso el riesgo que supone el acercamiento entre galaxias. Existen estrellas más grandes, más pequeñas, más calientes o más frías, y cuando una estrella muere, el sistema entero acaba falleciendo, y siendo visible su muerte a gran distancia, sin embargo, esta información muchas veces llega mucho tiempo después a otras galaxias, debido a la distancia que exista entre ellas.

Las estrellas no son buenas ni malas per se. Son peligrosas en las distancias cortas, pero no convierten tampoco a la galaxia en algo bueno o malo. En todo caso, existen planetas más útiles o más dañinos para la vida de cada galaxia, pero nada más. Las galaxias no entienden de ética o moral, bien o mal. Es inútil catalogar galaxias, pues cada una de ellas siempre estará formada por la misma materia, pero no se parecerá en nada a sus hermanas, o a sus vecinas.